23 de diciembre de 2020

SER ARGENTINO – Horacio Lavandera: nuestro mejor concierto (…)lleva la música, y el estilo argentino, con los sonidos del nuevo milenio.

Siguiendo el linaje dorado de Carlos Gardel a Marta Argerich, Horacio Lavandera lleva la música, y el estilo argentino, con los sonidos del nuevo milenio.

Por: MARIANO OROPEZA

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Horacio Lavandera (Buenos Aires, 1984) es un pianista, compositor y director de orquesta argentino, reconocido mundialmente en su acercarmiento contemporáneo a Beethoven y Mozart. El “Messi de la música clásica”, según la crítica española, amplía el horizonte musical de los conciertos tradicionales con tango, un eximio ejecutante de Piazzolla, y el folkore y rock argentino. Su interés en nuevos compositores, y en la innovaciones en la música electrónica, dialogan con una manera de tocar artesanal, sin artilugios, pero profundamente conectada a las emociones atemporales.

Tataranieto de una familia de músicos, e hijo de José María Lavandera, el percusionista durante muchos años de la Orquesta de Tango de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio a una edad muy temprana comienza sus estudios con su tía abuela Marta Freijido, discípula del gran maestro de pianistas argentinos, Vicente Scaramuzza (1885-1968). Tras su aprendizaje con el organista  Jorge Kenny, un profundo conocedor de las armonías del jazz y el tango, continúa su perfeccionamiento con Antonio de Raco (1915-2010), otro discípulo de Scaramuzza. Lavandera considera fundamental en su ejecución pianística a De Raco, quien colaboró con descollantes músicos contemporáneos nacionales, antes ellos Alberto Ginastera (1916-1983), “para mí De Raco fue clave y me hizo entender el sonido del instrumento de otra forma”, afirmaba en una entrevista al diario Página 12.

Entonces una constelación maravillosa de músicos locales nutrieron a Lavandera con un estilo argentino nacido en la diversidad de géneros, y el encuentro de nuevos desafíos, “tenés que pensar como crear ese sonido que está en tu ilusión y tu utopía”, reconocía Lavandera en una marca de superación nativa que nos conecta con lo mejor de nuestra identidad.

En medio de la crisis social y económica argentina de 2001, y por una ayuda de Marta Argerich, consigue continuar sus estudios en Italia con Maurizio Pollini. Con sólo dieciséis ganó el III Concurso Internacional de Piano Umberto Micheli (2001), realizado en el Teatro Alla Scala de Milán,  y también fue premiado por la Orquesta Filarmónica della Scala como «Mejor Intérprete de Piano y Orquesta»

Hacia fines de las primera década del milenio Munich, París, Londres, Boston, Roma, Viena, Tokio y Madrid aplaudían su genio aunque no dejaba Horacio de realizar periodicas giras en los principales teatros y plazas argentinas, entre ellas el Teatro Colón, La Usina del Arte y el CCK Charles Dutoit, Antonio Pappano, Benjamin Zander, Michael Zilm, Alejo Pérez, George Pehlivanian, Franz-Paul Decker, Jorge Rotter, entre otros grandes directores lo tuvieron en el primer piano; y los compositores contemporáneos Karlheinz Stockhausen, Mauricio Kagel, Esteban Benzecry, Pierre Boulez y Luis de Pablo han trabajado con nuestro pianista.

En los últimos años se presentó en Carnegie Hall (Nueva York), Philharmonie (Berlin), Herkulessaal y Gasteig (Munich), Radio France (París), Wigmore Hall y St John’s Smith Square (Londres), Laeiszhalle (Hamburgo) Jordan Hall (Boston), Accademia Nazionale di Santa Cecilia (Roma), entre otros escenarios de primer nivel.

“Manos de oro de un joven prodigio”, ha dicho Le Monde de París, “Horacio Lavandera le da vida a Schubert” del  Klassik begeistert de Viena, o “Tu talento es dado por Dios” , en palabras de Stockhausen, son sólo algunas de las expresiones que Horacio mereció y seguirá cosechando porque su fin es “que los oyentes sepan que la música está viva y que sientan que es un estreno por más que vuelvan a escuchar “Para Elisa”… el lugar del arte es el de proporcionar fantasía, transformarnos, darle una oportunidad a la utopía de un mundo mejor. En este sentido, lo que nos pueden dar las nuevas tecnologías, si las llenamos de contenidos humanos, será bueno”, reconocía al periodista Santiago Giordano en una reciente entrevista. Con Lavandera, la música argentina está más viva que nunca.

 

Dice Horacio Lavandera

“Para mí es natural de pronto estar, como hice el año pasado, en un escenario haciendo música con Ciro y los Persas. ¿Qué ganamos con estas actitudes? Nada menos que acercar la música al público, más allá de estilos y posturas. Me entusiasma la idea de un movimiento generacional importante de jóvenes que se acercan sin prejuicios a la música. Para que haya más circulación del arte, más cultura y más efervescencia e interés” en https://www.pagina12.com.ar/301304-horacio-lavandera-la-idea-es-crear-nuevas-emociones

Dicen de Horacio Lavandera

“Enfrentarse a una hora de música contemporánea, plagada además de dificultades de orden técnico, es de por sí una proeza que solamente muy pocos pianistas tienen el coraje de afrontar. Pero sabérsela de memoria ya rebasa todo lo razonable. Fue por casualidad que descubrimos esto: hubo un apagón durante la ejecución de la primera obra, que duró algo más de un minuto, y sumido en total oscuridad la música siguió sonando. ¡Asombroso! Fue precisamente durante la ejecución de la primera obra inscrita, Ballade (1987), del chino Xiaogang Ye, que sucedió esto. Horacio Lavandera cuenta con un asistente que da vuelta a las páginas, y le ayuda en bajar o subir el atril del piano cuando la partitura exige tocar las cuerdas, ya sea con baquetas o con los dedos. En este caso, había que dar vuelta a muchas páginas porque esta obra está llena de enjambres sonoros, rítmicos, con una intensa variación de efectos dinámicos: todo a tempo vertiginoso. Y de repente, oscuridad total. Cómo el pianista encontró las teclas justas apenas viéndolas, y recordaba esta obra, además tan compleja, da testimonio de un trabajo de preparación ímprobo…. Una actuación, pues, de antología, que fue cálidamente aplaudida por el público” en mundoclasico.com  19/01/2009.